Una tienda de barrio, un taller, una pequeña fábrica, un restaurante o un emprendimiento familiar pueden parecer negocios pequeños vistos individualmente. Sin embargo, cuando se observan en conjunto, representan una parte fundamental de la economía guatemalteca.
El Ministerio de Economía informó en 2025 que las micro, pequeñas y medianas empresas representan el 96.3% de las empresas del país y generan cerca del 70% del empleo. Además, el sector aporta aproximadamente el 40% del Producto Interno Bruto de Guatemala, según datos divulgados por el propio Ministerio y la Agencia Guatemalteca de Noticias.
La importancia de estos negocios también puede verse en su capacidad para convertirse en una puerta de entrada al mercado laboral. Muchos trabajadores comienzan su trayectoria en una pequeña empresa y, en otros casos, una persona que inicialmente trabaja por cuenta propia termina contratando a otros.
El desafío consiste en lograr que estos negocios puedan crecer. El acceso al financiamiento continúa siendo uno de los elementos relevantes para ampliar operaciones, adquirir maquinaria, contratar personal o ingresar a nuevos mercados.
Durante 2025, por ejemplo, el programa CrediMIPYME colocó más de Q115.7 millones mediante 1,004 créditos dirigidos a micro, pequeñas y medianas empresas.
Estos datos muestran que hablar de crecimiento económico también significa hablar de quienes producen y venden todos los días.
Los grandes indicadores económicos pueden parecer lejanos para una familia, pero detrás de ellos existen miles de empresarios y emprendedores tomando decisiones. Cada negocio que abre sus puertas representa una apuesta por producir; cada trabajador contratado representa una nueva fuente de ingresos para un hogar.
Por eso, impulsar el crecimiento de las MIPYMES significa ampliar las posibilidades de empleo, inversión y generación de riqueza desde la propia sociedad.




